Y de repente tú
Anna ha estado enamorada de Peter desde que era una niña, y su deseo más profundo es casarse con él. Pero su ambicioso padre tiene otros planes para ella y la obliga a contraer matrimonio con Robert, el primogénito del marqués de Cornway.
Tras dos infelices años, Robert muere y Anna cree que por fin podrá reencontrar el amor junto a Peter. Sin embargo, la vida le tiene preparada una amarga sorpresa. El pacto firmado por su familia la compromete a casarse con su cuñado, Ralph Hollway, a quien jamás ha visto. A pesar de que ella se opone totalmente al matrimonio, las alianzas pueden más, y sus súplicas caen en saco roto. No obstante, lo que empieza siendo una condena acabará convirtiéndose en una historia de amor marcada por el deseo y la atracción.
Opinión Personal
Leí hace algún tiempo El final del invierno de esta misma autora y me encantó. Como siempre digo, no es el género que más suelo leer, por eso tanto la trama como los personajes tienen que atraparme de alguna forma. Y de repente tú lo ha conseguido.
Al no ser un libro extenso en páginas, la autora no se anda por la ramas, sino que va directa a lo que nos quiere contar sin que por ello la historia desmerezca. Con una lectura fluida y nada enrevesada, te atrapa desde que comienzas a leer.
Anna, siempre ha estado enamorada de Peter, su vecino y compañero de juegos desde pequeños, se han criado juntos y su cariño y amor han ido creciendo con el tiempo. A día de hoy están enamorados y juntos sueñan con unir sus vidas para siempre. Pero todo cambia cuando el padre de Anna llega a un acuerdo con el marqués de Cornway en el cual tendrá que casarse con uno de sus hijos, Robert, al que ni siquiera conoce ni siente el más mínimo afecto. Pero como ocurría en esa época, las mujeres no tenían ningún poder de decisión y muy a su pesar Anna acepta casarse viendo así diluidos sus sueños e ilusiones de ser la esposa del único hombre que ha amado siempre, Peter. Después de dos infelices años, Robert muere a causa de una enfermedad y aunque Anna ha cumplido con su deber de esposa como se requería en esa época, no puede evitar sentir un soplo de esperanza al pensar que por fin va a poder cumplir sus sueños y estar al lado del hombre que ha querido siempre. Gabriel la ha estado esperando estos dos años y anhela como ella hacerla su esposa. Pero nada más lejos de la realidad, todas sus esperanzas se vuelven a desvanecer, cuando el padre de Anna le hace saber que en el contrato estaba estipulado que si de ese matrimonio no hubiera nacido descendencia alguna, Anna tendría que casarse con el otro hijo del marqués de Cornway, su hijo menor Ralph.
Ralph, ha sido siempre la oveja negra de la familia, bajo un padre autoritario, siempre ha conseguido hacer lo que ha querido y nunca se ha regido por los cánones que marca la época. Vive recluido en su trabajo y en hacer lo que le gusta, no le da importancia al amor y solo tiene amantes para su propio desahogo, no quiere ningún tipo de compromiso con ninguna mujer. Cuando recibe una carta notificándole la muerte de su hermano mayor, Ralph no tiene más remedio que cumplir con sus obligaciones y volver. Pero lo que nunca imaginó es lo que su padre le tenía preparado y sobre todo encontrarse con una mujer que capta su atención y deseos más primitivos desde el primer momento.
Su unión será inevitable, Anna se le ha metido por lo ojos y aunque nunca ha hecho lo que su padre le ha impuesto, en este caso no va a ir en contra de sus deseos, puesto que quiere a esa mujer para él y hará todo lo que sea para tenerla, a pesar de que ella le haga saber que no quiere esa unión ya que sus sentimientos pertenecen a otro hombre. Para Ralph es un golpe en su autoestima y con más ahínco quiere llevar acabo ese matrimonio.
Entre ellos surgirá una pasión incontrolable, y Anna se sentirá confundida porque en su corazón siempre ha existido Peter y no conoce otro cariño más que ese, por eso cuando empieza a surgir en ella un volcán de deseos por Ralph, cree que está traicionando al amor de su juventud, pero su actual esposo ejerce un poder de atracción en ella que no puede evitar, ya que Ralph es un hombre de una presencia imponente que poco a poco se va metiendo en su corazón sin que lo pueda evitar.
Ralph, ha sido siempre la oveja negra de la familia, bajo un padre autoritario, siempre ha conseguido hacer lo que ha querido y nunca se ha regido por los cánones que marca la época. Vive recluido en su trabajo y en hacer lo que le gusta, no le da importancia al amor y solo tiene amantes para su propio desahogo, no quiere ningún tipo de compromiso con ninguna mujer. Cuando recibe una carta notificándole la muerte de su hermano mayor, Ralph no tiene más remedio que cumplir con sus obligaciones y volver. Pero lo que nunca imaginó es lo que su padre le tenía preparado y sobre todo encontrarse con una mujer que capta su atención y deseos más primitivos desde el primer momento.
Su unión será inevitable, Anna se le ha metido por lo ojos y aunque nunca ha hecho lo que su padre le ha impuesto, en este caso no va a ir en contra de sus deseos, puesto que quiere a esa mujer para él y hará todo lo que sea para tenerla, a pesar de que ella le haga saber que no quiere esa unión ya que sus sentimientos pertenecen a otro hombre. Para Ralph es un golpe en su autoestima y con más ahínco quiere llevar acabo ese matrimonio.
Entre ellos surgirá una pasión incontrolable, y Anna se sentirá confundida porque en su corazón siempre ha existido Peter y no conoce otro cariño más que ese, por eso cuando empieza a surgir en ella un volcán de deseos por Ralph, cree que está traicionando al amor de su juventud, pero su actual esposo ejerce un poder de atracción en ella que no puede evitar, ya que Ralph es un hombre de una presencia imponente que poco a poco se va metiendo en su corazón sin que lo pueda evitar.
Y de repente tú es una historia con unos protagonistas con personalidad, su lectura es fluída, que vas leyendo sin darte cuenta, con escenas muy sensuales, románticas y con un ritmo que no baja en ningún momento. Os lo recomiendo.
