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6 nov 2014

Reseña | la tentación de una caricia


Teresa Medeiros
Titania
Romántica Histórica
Saga Deseo II
Maximilian Burke, lord Dravenwood, siempre se ha comportado como un caballero perfecto y un hombre cabal, y se sentía orgulloso de ser la clase de prometido que toda madre querría para su hija. Pero cuando el canalla de su hermano le roba a la novia literalmente en el altar, Max decide que es más satisfactorio ser un juerguista que un gentilhombre. Obligado a huir de Londres después de un duelo, Max se refugia en Cadgwyck Manor, una mansión de su propiedad ubicada en la solitaria costa de Cornualles, un lugar tan salvaje y encabritado como su temperamento. Allí se encuentra con la hostilidad de los sirvientes, encabezados por su ama de llaves, la sensata e inflexible Anne Spencer, y también con el fantasma que, según la leyenda del lugar, acosa la derruida mansión. Pero, finalmente, no es Angelica, la Dama Blanca de Cadgwyck, quien empieza a poblar los febriles sueños de Max, sino la misma Anne, su mortal enemiga.

Opinión personal 

Con La tentación de una caricia, he vuelto a reencontrarme con la Teresa Medeiros que tanto me gusta. Una historia amena, llena de misterio y seducción que ha conseguido que disfrute mucho de su lectura.

Maximilian Burke, lord Dravenwood, huye de Londres después de batirse en duelo. Siempre ha sido todo un caballero, respetable y admirado, pero cuando su hermano al que ha estado siempre muy unido le roba su novia, decide que ya nada importa y decide vivir la vida sin importarle el que dirán, ni su buen nombre. Así que pone rumbo hacia Cadgwyck Manor, una mansión comprada por su padre, pérdida en la costa de Cornualles, un lugar sin duda muy acorde con su actual situación y temperamento. Nada más llegar, los habitantes del pueblo lo ponen en antecedentes; la mansión está encantada, una leyenda que lleva años asustando a sus habitantes. Para Maximilian no son más que habladurías, ya que él conoce mucho mundo y nada le puede sorprender, y menos el fantasma que dicen que habita la mansión, habiendo conseguido que ningún inquilino haya podido pasar mucho tiempo en ella, excepto, su ama de llaves, la joven Anne Spencer y el personal de servicio que está a su cargo, que es de lo más variopinto. 

-¿Qué necesita entonces, milord? –preguntó, sintiendo que su respiración se agitaba y que sus labios húmedos se entreabrían con desafiante temeridad.

La ardiente mirada de Dravenwood posó en sus labios le permitió vislumbrar peligrosamente lo que necesitaba. No era perdón, sino olvido, aunque fuera sólo por una noche o quizás incluso por unas pocas horas. Lo que ansiaba era la oportunidad de ser ese hombre inconsciente que podía acostarse con una mujer únicamente porque la deseaba, no porque la hubiera amado casi toda la vida. Anne casi pudo ver el esfuerzo que le costaba apartar la mirada de sus labios, aflojar las manos y separarla con firmeza de sí. En lugar del alivio que debería haber sentido, notó que el corazón se le encogía, lleno de desilusión. 

El recibimiento a la mansión no puede ser más desolador para Maximilian, ya que la construcción se encuentra casi en ruinas y nadie ha salido a recibirlo. Pero no tendrá que esperar mucho para saber quién o quiénes habita en tan desolador lugar, ya que aún no siendo la mejor de las bienvenidas, el personal de servicio muy a su pesar, saldrán a recibir a su nuevo señor. Maximilian no sabe que es peor, si el abandono en el que está sumergida la mansión o los personajes que salen a darle la bienvenida, sobre todo la inflexible Anne Spencer, su ama de llave, que no le pondrá las cosas fáciles y espera poder deshacerse de su presencia lo antes posible. Instalado en el que a partir de ahora será su nuevo hogar, si se le puede llamar así, descubre que la leyenda que le contaron los habitantes del pueblo, está muy presente en la masión, ya que Anne lo informa muy bien. La hija de sus anteriores propietarios llevó a la ruina a su familia, deshonrando su buen nombre y por su culpa lo perdieron todo y eso la llevó a suicidarse en el acantilado, y desde entonces se pasea por la masión sin tener descanso ni dejar vivir en paz a los habitantes de la morada. De ahí la leyenda de la Dama Blanca de Cadgwyck. Para Maximilian existe un problema más preocupante que el supuesto fantasma, y no es otro que su ama de llave que tanto lo desespera, como le hace tener un deseo por ella incontrolable. Para Anna su nuevo señor la tiene nerviosa, ya que no esperaba que fuera tan joven, apuesto y atractivo, haciendo así que los planes que tenía para poder perderlo de vista lo antes posible vayan perdiendo terreno, y en su lugar se vea con unos sentimientos y anhelos hacía él hasta ahora casi olvidados.

La autora nos presenta una historia muy interesante, tantos sus protagonistas principales como los secundarios, me han encantado. Y es que la mansión oculta más de lo que en un principio aparenta, creando así una mezcla de misterio, deseos y situaciones, que han hecho que su lectura sea muy atractiva y me haya cautivado por completo. 

La tentación de una caricia es una historia que atrapa desde el principio, como he comentando arriba, ha hecho que me vuelva a reencontrar de nuevo con Teresa Medeiros, la cual me dejó tan buenas sensaciones con su libro Tuya hasta el amanecer, donde la conocí y me cautivó por completo. Si os gusta esta autora no dejéis de pasar la oportunidad de leerlo.

30 jun 2014

Reseña | Ojos de ángel


Teresa Medeiros · Titania
Lo último que Justin Connor esperaba encontrar era a una joven mujer dormida en la arena, arrastrada por el mar a la agreste costa de Nueva Zelanda. Aunque no está dispuesto a renunciar a la soledad en la que se ha refugiado en esa isla, Justin se siente obligado a rescatar a esa misteriosa náufraga, sin darse cuenta de que, con su radiante belleza y su desafiante valentía, ella terminará haciendo trizas la paz que a Justin tanto le había costado conseguir. Máxime cuando la joven no es nada menos que Emily, una noble huérfana y despojada de su herencia que ha recorrido todo el mundo para encontrar al hombre que le había prometido a su padre cuidar de ella, y que en cambio la había dejado pupila en una escuela de Inglaterra. Confundida y presa de una vorágine de emociones, Emily está decidida a vengarse de Justin por sus años de soledad, aunque para ello deba romperle el corazón.

Opinión personal 

De esta autora había leído anteriormente Tuya hasta el amanecer, un libro que me gusto mucho, no solo por el protagonista masculino es que es de los que me gustan, atormentados y con un temperamento complicado, sino por el giro que da la trama que no esperaba y fue toda una sorpresa. Fue un libro que disfruté de principio a fin. En esta ocasión, Teresa nos presenta una historia en parte original por el lugar en donde al principio se desarrolla.

Emily ha perdido a su padre, la única familia que tiene, y se encuentra en una institución para señoritas donde su padre la dejó hasta que él volviera. Pero no ha sido fácil, la encargada de gobernar ese sitio, es una mujer amargada y mala que le ha hecho la vida imposible y la ha tenido poco menos que como un criada pasando dificultades. Por eso, cuando se le comunica que su padre ha fallecido, siente que su mundo se derrumba, ya que ahora sí que estará sola y sin saber que hacer su vida. Su única ilusión es saber que su padre la dejó a cargo Justin Connor, un hombre importante y con una gran posición en la alta aristocracia. Pero pasa el tiempo y ve como no tiene noticias de él, siente que ha sido abandonada a su suerte y por eso promete vengarse del único hombre que la podía haber sacado de la triste e injusta vida que llevaba.

Justin Connor, lleva una vida solitaria y salvaje en la costa de Nueva Zelanda, quedó marcado por un suceso y no quiere saber nada de la vida en Inglaterra, atestada de bailes con estrictas normas y etiquetas. Pero nunca imaginó que el mar le traería una mujer joven, la cual enseguida le despierta un deseo y apetito sexual fuera de control. Nada sabe de ella, pero su sentido común le dice que no puede dejarla abandona a su suerte y por ello decide hacerse cargo de ella, aunque vea trastocada la paz y tranquilidad que llevaba.

Me comí un cubo de manzanas verdes y vomité en la mejor capa de la directora. Puse una serpiente en la cama de Cecille du Pardieu. Cambié las velas por petardos en el árbol de Navidad del año pasado. Corté los botones de las botas de la profesora... mientras estaba dando clases. Serré el pilar del final de la barandilla. Reemplacé toda la pimienta de la cocina por salitre, y dije al coadjutor del vecindario que era un pomposo cobarde, un engendro satánico y un hijo de ...

––Suficiente ––gritó él––. Muchas gracias. Ya es suficiente. No hace falta que de más explicaciones.

––Oh ––añadió por si acaso–. Y la directora nos cogió al hijo del jardinero y a mí en una situación... mmm ... bastante complicada.

La autora nos presenta una historia dividida en dos partes; la primera se desarrolla en la costa donde ha estado viviendo Justin los últimos siete años, ahí veremos el día a día de ellos y como Emily descubre que él hombre que la ha rescatado no es otro que el mismo por el que ha jurado vengarse y la abandonó a su suerte incumpliendo así la promesa a su padre, haciendo así que tenga que fingir y ocultar quién es realmente. Justin ajeno a todo esto, cada día le cuesta más controlar sus impulsos como hombre con ella, es un tormento tenerla tan cerca y no poder disfrutarla como mujer, pero piensa que sería un depravado si así lo hiciera y quitándole toda inocencia que cualquier joven merece. La personalidad de ella es como un huracán, donde nada le importa, dice y hace lo que quiere y como quiere, haciendo que algunos momentos su comportamiento sea algo inmaduro. Yo lo achaco a que ha tenido que vivir sola y en una escuela donde, sino era un poco avispada la comían por sopa, digamos que se ha tenido que forjar sola a base de sufrimiento y eso ha hecho que tenga un comportamiento inusual. Aunque también ha habido momentos muy buenos y divertidos por las ocurrencias que se le pasaban por la cabeza que hacían que Justin su paciencia cada vez fuera menguando.

Esta primera parte en algunos momentos que se me ha hecho un poco lenta, me gusta que los libros se desarrollen en diferentes escenarios donde transcurra la historia, y aquí como en un primer momento es todo en la isla, ha sido lo que quizás me haya resultado con menos ritmo. Pero para mí todo cambia cuando nos trasladamos a Inglaterra, que es donde comienza la segunda parte de la historia, ahí ya ha ido cogiendo otro aire que me ha gustado más, donde los diferentes personajes entran en escena y la historia de Justin y Emily cobra más protagonismo y desarrollo. Su relación no será fácil, sobre todo para él, cuando se entera que la mujer que le hace tener instintos primitivos como hombre, es la pupila que una vez su mejor amigo dejó a su cargo. Todo se complicará y los llevará a una serie de situaciones de lo más vario pintas.

Teresa Medeiros escribe muy bien y sus historias están muy bien ambientadas, donde la parte romántica y como narra las escenas de cama y la sensualidad que transmite, me gustan mucho, unido a unos personajes que por los motivos que sean, no dejan indiferente. Aunque es una historia que me ha gustado, más la segunda parte como he comentado, me sigo quedando con el anterior libro que leí de ella, Tuya hasta el amanecer, que me atrapó y gustó de principio a fin.

En un lugar exótico, la vida de Justin y Emily se unirá de una forma que marcará su futuro y llegado el momento tendrán que ajustar cuentas, aunque por ello sus corazones puedan salir dañados.