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| Editorial Vanir |
Huesos y Cenizas II, es la continuación de Desafíame. Hasta los huesos de Lena Valenti. Una historia New Adult que nos sorprendió con una primera entrega diferente, misteriosa y con unos personajes potentes. El misterio y el suspense que envuelven a la trama, la convierten en una apuesta novedosa y que mantiene al lector expectante y preguntándose qué pasará. En Huesos y Cenizas cambiamos de escenario para irnos a Yale, donde Lara comenzará su nueva vida, nuevas normas, y tendrá que adaptarse a un estilo de vida diferente que lo hace todo peligroso y lleno de misterio. Pero ella está dispuesta a todo, y quizá lo que descubra la cambie para siempre.
Lara acaba de llegar a Yale, donde pasará los próximos meses estudiando en la universidad y adaptándose a la nueva vida que le espera. Atrás quedó toda una experiencia, la que vivió en la ciudad de Lucca, donde junto a sus mejores amigos Taka y Thaïs, se hicieron con el premio del prestigioso concurso Alan Turing, a pesar de lo que supuso alzarse con el primer puesto, también vivió lo que es que te dejen el corazón destrozado en mil pedazos, y es que allí se cruzó en su camino Kilian, un prepotente, misterioso y sexi chico que la dejó tocada y hundida. Lo que creía y lo que finalmente descubrió, la hizo sentirse humillada y utilizada, y es por ello que está dispuesta a llegar hasta el final y quitar las máscaras a los verdaderos Bones y todo aquel que se interponga en su camino, aun a riesgo de no volver a poder recomponer su propio corazón.
Para Kilian volver a encontrarse con Lara lo tiene descolocado, y en constante estado de tensión, su deseo por ella es muy fuerte, pero sabe que para poder protegerla es mejor mantener las manos lejos de ella. Al ser un importante integrante de los Bones, su vida está envuelta en normas y misterios que no lo dejan ser el mismo, y es por ello que mantenerla alejado de todo será su principal objetivo. Ahora están en su terreno, con sus normas, sus desafíos, y hacerle entender a Lara al peligro que se está exponiendo, no será tarea fácil.
Aquello me dejó a cuadros. Caramba, fue tan profundo que no supe ni qué contestar. Bajé la cabeza avergonzada y le contesté.
––Y tú tienes mucha poesía.
––¿Qué, te avergüenza que te hable así?
––No es eso...
––Tienes algo en esos ojos grandes y felinos. Azules claros, con pecas amarillas... Son tan raros. Es... tienes un tipo de luz que no veía hacía tiempo. Inocencia, tal vez. Y brujería ––susurró––.
Mucha brujería.


