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Doble Zero | Curiosidades | Escena Inédita | Morgan Dark



INFORMACIÓN COMPLETA


Hoy comienza el BlogTour sobre Doble Zero, la esperada continuación de Zero (Reseña), durante estos días y hasta que salga a la venta el próximo 9 de junio, diferentes blogs estaremos subiendo información sobre la historia. Así que por mi parte, os dejo a continuación algunas curiosidades que la autora Morgan nos cuenta sobre la historia y una escena inédita de lo que vamos a encontrar entre sus páginas.



 Morgan Dark: Algunas curiosidades de Zero y de Doble Zero.


1. Una de las escenas principales de Doble Zero se desarrolla en un hotel que no existe en realidad. Pero para que el escenario fuera creíble pasé una mañana entera en el vestíbulo del hotel Plaza en Nueva York tomando notas sobre la decoración, el ambiente, la gente que había, etc. Al final uno de los guardias de seguridad empezó a sospechar de mí (debió de creer que era una ladrona profesional de verdad jaja) y me quiso echar del edificio. Tuve que explicarle que era escritora y que estaba trabajando en mi nueva novela pero, aún así, tardé media hora en convencerle. 

2. Recuerdo que nos costó muchísimo elegir el título de Zero. Había diferentes opciones y mi editora y yo no nos poníamos de acuerdo. Sin embargo, con Doble Zero fue muy diferente. Se me ocurrió el título cuando estaba aún escribiendo el primer borrador y, cuando se lo propuse, aceptó de inmediato.


3. En la versión definitiva, Doble Zero empieza con un prólogo que se sitúa unas horas antes de que empiece verdaderamente la trama. Pero en los primeros borradores este prólogo no existía. La historia arrancaba en lo que ahora es el capítulo primero. En el último momento decidí cambiar el principio. 

4. Para Doble Zero se hicieron más ilustraciones interiores que para Zero. Óscar nos presentó alrededor de 10 bocetos de los que teníamos que descartar la mayoría porque en el libro solo necesitábamos la mitad. Tardamos casi una semana entera en hacer la selección porque nos gustaban todos los dibujos y éramos incapaces de decidir. 

5. Con respecto a la primera versión de Doble Zero ha habido algunos cambios. El más importante de ellos fue que eliminamos un personaje que debía incorporarse casi al final de la novela. Era una figura que me gustaba mucho así que lo más seguro es que aparezca en el siguiente libro. 

6. Reconozco que soy malísima poniendo nombres a los personajes. Es un detalle al que le doy mucha importancia y, al final, me vuelvo demasiado exigente. En Doble Zero tuve muchos problemas para elegir el nombre del villano de la novela y, de hecho, escribí la mayor parte del libro sin que se le llamara de ninguna forma. Escogí el nombre un día antes de mandar el manuscrito definitivo a la editorial. 



Escena Inédita


No había nada mejor que empezar el día con una buena noticia. Al menos, esa era una de mis más férreas convicciones. Por eso cuando leí el periódico nada más levantarme, me dio un arrebato de buen humor. 

El “detective del deber”, despedido. 

Hace casi medio año que las autoridades estatales designaron a Dimitri Cooper como responsable oficial de la captura de Zero. Ayer mismo, sin embargo, se daba a conocer la noticia de su despido, hecha pública por el jefe de la policía de Los Ángeles y el alcalde de la ciudad durante una rueda de prensa. 

Al parecer, el fracaso de su última operación, de la que poco ha trascendido, ha sido el motivo que ha precipitado su suspensión. Todavía se desconoce el nombre del que será su sustituto aunque se cree que… 

Mi peor enemigo, mi más insistente perseguidor, el mismo que me había obligado a inventar una farsa para poder librarme de la cárcel, se apartaba por fin de mi camino. 

Me habría encantado verlo. Estar junto a él cuando sus superiores le dijeran: “está despedido, Cooper”. Esa habría sido una escena digna de guardar en la retina. Aunque, pensándolo bien, podía robar el vídeo de la rueda de prensa para deleitarme una y otra vez cuando estuviera aburrido… Hmmm, la idea me parecía atrayente. Muy atrayente, de hecho. 

Y puede que fuera una buena excusa para enfundarme de nuevo el traje de Zero. 

Había pasado un mes desde la fiesta de Acción de Gracias. Desde entonces, no había cometido ningún robo. En parte porque, después de que me operaran para quitarme los restos del chip, los médicos me habían recomendado una vida tranquila para que pudiera recuperarme. Y una vida tranquila significaba nada de robos. Ni de persecuciones. Ni de policías enfadados. 

Todavía tenía un pequeño apósito rectangular en la base del cráneo para recordarme mi reciente paso por el quirófano. Aunque quitando las molestias que de vez en cuando me daban los puntos me encontraba perfectamente. Las pesadillas habían desaparecido. Los mareos y dolores de cabeza también. Tenía mi vida y mis recuerdos en su sitio, a Len y a Miranda de nuevo a mi lado y mi esfera descansaba segura en la sala acorazada, bajo la capilla abandonada de mis padres. 

Todo había regresado a la normalidad. 

Y para celebrarlo me había saltado los entrenamientos de polo y me había pasado la tarde entera tumbado en un colchón inflable en mitad de la piscina climatizada de Drayton. 

Sí, esto es vida. 

– ¡Señor Blake! –la voz de Sebastian interrumpió mi pacífico descanso. Bordeó la piscina con cuidado de no mojarse y corrió hacia donde yo estaba. Iba vestido con un traje gris, una corbata haciendo juego y la camisa blanca de rigor. Tan impecable como siempre. 

– ¡Sebastian! –agité la mano para saludarle–. ¿Te has enterado? ¡El gobierno ha destituido a Dimitri! Parece que ese molesto detective ha dejado de ser un obstáculo. Y ya sabes lo que eso supone, ¿no? Tendremos más libertad de movimientos. 

– Eh, sí, señor, es una magnífica noticia pero… 

Ese pero no me gustó lo más mínimo. Como tampoco me dio buena espina la cara de funeral con la que Sebastian acompañó su frase. 

– ¿Qué pasa? 

– Tiene visita.

– ¿Y? Estoy en bañador. No querrás que salga así a recibir a alguien, ¿no? Iría en contra de tu estricto sentido de la decencia… Supongo. 

– No, señor Blake. No lo entiende –estaba nervioso. Y también había algo de desasosiego en su voz. Creo que por eso hablaba tan bajito que me costaba entenderle–. La persona que está esperándole es Adam Grossman. 

Me enderecé tan rápido que a punto estuve de volcar mi colchoneta y caer al agua. 

– ¿Grossman? ¿Qué hace aquí? 

– No lo sé, señor. Ha llegado a Drayton hace apenas unos minutos y lo primero que me pedido ha sido hablar con usted.

 – ¿Conmigo? –repetí extrañado. Sebastian asintió. 

– Si quiere puedo decirle que se encuentra indispuesto…

 Dejé escapar el aire que sin darme cuenta había almacenado en mi interior. No había hablado con Adam Grossman desde que nos vimos en la recepción de Acción de Gracias, justo antes de que Miranda apareciera vestida de Zero para dar el último golpe a Dimitri… ¿Por qué tendría tanto interés en encontrarse ahora conmigo? 

– No. Iré a verle –sentencié–. Veamos qué es lo que quiere el asesino de mis padres de mí. 

Adam Grossman me esperaba en el despacho de Sebastian. Cuando abrí la puerta sus ojos revolotearon por la estancia hasta posarse en los míos, como si estuviera decidiendo sobre la marcha si debía perdonarme la vida o no. Estaba sentado, con las piernas cruzadas y las manos entrelazadas en su regazo. La típica postura de arrogante insufrible. La que mejor le encajaba, por otro lado. No solo se creía el dueño del mundo sino que además lo aparentaba. 

– Buenos días, Kyle –aún me sorprendía la rabia que ardía en mi interior cuando me encontraba con él. Esbocé una diplomática sonrisa. 

– Buenos días, señor Grossman. Qué sorpresa encontrarle de nuevo en Drayton.

 – He venido para ver cómo te encuentras después del incidente de Acción de Gracias. 

Sentí el impulso de saltar sobre él y descargar mi puño en su cara de hipócrita redomado. 

– Muchas gracias. Es muy amable –ensanché mi sonrisa hasta que los músculos de la cara empezaron a dolerme–. Me encuentro perfectamente. Fue un accidente sin importancia, en realidad.

A la venta el 9 de junio
– Me alegra escuchar eso –se levantó de su asiento y se acercó a mí. Se desplazó tan despacio que me dio la impresión de que sus movimientos estaban estudiados de antemano–. Michael no deja de hablar maravillas de ti. Por lo que se ve habéis congeniado muy bien. 

– Mike y yo somos amigos desde que entramos en el internado. Digamos que… –hice una pausa para buscar las palabras más adecuadas y no meter la pata–, nos entendemos a la perfección. Como hermanos. 

– Hermanos, ¿eh? Sí… ya veo –las comisuras de su boca se arquearon hacia arriba, como si aquella posibilidad le resultara especialmente divertida. Durante unos segundos, se limitó a observarme. Luego, me tendió un sobre blanco–. También he venido a darte esto. 

– ¿Qué es? –pregunté, suspicaz. 

– Una invitación. Voy a celebrar una subasta benéfica en mi casa antes de Navidad y me gustaría que asistieras. Me ha costado convencer a Mike para que me dejara traerte yo mismo la invitación. 

– No tenía que haberse molestado. 

– ¡Por supuesto que sí! Eres el mejor amigo de mi hijo y a mí me gusta cuidar a mis amistades –claro… Cuidaba a sus amigos pegándoles un tiro como hizo con mi padre. Alargué la mano y cogí el sobre. Pero Grossman no lo soltó. Lo sostuvo con más fuerza para evitar que yo pudiera llevármelo–. He de confesarte que tenía ganas de hablar contigo en privado desde lo que ocurrió el día de Acción de Gracias. 

– ¿Ah, sí? 

– No hay muchas personas que se atrevan a detener a Zero de la forma que tú lo hiciste. Hace falta mucho valor. 

– Solo hice lo que consideré oportuno. 

– Yo creo que fue algo más que eso. Y más considerando la curiosa idea que tenía el detective Dimitri sobre tu relación con Zero… –dejó caer las palabras como si nada, igual que si pasara por allí y decidiera, de buenas a primeras, lanzar una bomba atómica. No mordí el anzuelo. Mantuve una pose neutral. 

– Todos sabemos que Zero me inculpó de sus robos para engañar a Dimitri y salirse con la suya. El agente Cooper solo hizo su trabajo. 

– Veo que eres muy comprensivo. Incluso con quienes han intentado hundir tu vida y meterte entre rejas. 

– No es comprensión. Simplemente es… justicia –el entrecejo de mi interlocutor se arrugó al escuchar aquella palabra. Seguro que no estaba en su vocabulario. Intenté tirar de nuevo del sobre. Nada. Grossman seguía agarrándolo como si le fuera la vida en ello–. Será mejor que vuelva con los demás. Mike y Neal me estarán esperando para… 

No dejó que acabara la frase. Me agarró de la muñeca y me atrajo hacia él sin miramientos. Sus labios se aproximaron a mi oído. Noté su aliento sobre mi oreja. 

– Has cambiado mucho, pequeño Blake. 

Me quedé rígido, clavado en el suelo. ¿Cómo…? La respiración se me aceleró. 

– La última vez que nos vimos eras un chiquillo endeble que lloriqueaba por la muerte de sus padres. Ya no pareces el mismo. Incluso tu forma de mirarme es distinta. Antes había temor. Ahora hay desafío. Aún así tus ojos siguen siendo los mismos. Iguales que los de tu padre –soltó por fin el sobre y me agarró de la barbilla–. En cuanto te vi en Drayton supe que eras el hijo de Richard. Te pareces mucho a él cuando tenía tu edad. ¿Acaso no te lo ha dicho Jane? 

Aparté sus zarpas de mí. 

– No vuelvas a tocarme –escupí. Grossman dejó al descubierto una fila de dientes blancos. 

– Y por lo que se ve también has heredado el carácter de tu progenitor. 

– Tengo suerte de no haber heredado los genes de un asesino –dije–. Mike, en cambio, no puede decir lo mismo. 

– Si estuviera en tu lugar no me atrevería a amenazar a nadie. Podría encerrar a Jane en la cárcel por fingir tu muerte y falsificar tus documentos de nacimiento, ¿lo sabías? 

– Pues no. La verdad es que no tenía ni idea –respondí con indiferencia–. ¿Y qué más puedes hacer? ¿Matarme? Si quieres intentarlo de nuevo, prueba. Aunque ya te advierto que no te resultará tan fácil como en el orfanato. 

– Tú existencia dejó de interesarme hace mucho. 

– Supongo que dejó de interesarte cuando te enteraste de que yo no tenía esa esfera que tanto querías.

 – Eso es. Aunque he de reconocer que me llama la atención que seas tú precisamente el mejor amigo de mi hijo… 

– ¿Acaso piensas que no soy una compañía apropiada para tu mimado heredero?

 – Más bien creo que eres una compañía poco provechosa. No hay nada en ti que pueda serle de utilidad a Mike. Solo eres un mocoso que finge ser quien no es. 

– Solo finjo ser quien tú me obligaste a ser –giré sobre mis talones para poner fin a la conversación. Estaba perdiendo el tiempo. No tenía nada que hablar con Grossman. Aunque, al parecer, él no opinaba lo mismo. Volvió a agarrarme, esta vez del codo, y me obligó a detenerme. Aquello me sacó de mis casillas. Con un solo movimiento, me di la vuelta, cogí el abrecartas que tenía Lawrence sobre el escritorio y se lo coloqué en el cuello–. He dicho que no me toques. 

– Vaya, parece que has aprendido mucho en estos años –farfulló Adam. 

– Ni te imaginas –respondí. Mantuve el abrecartas en su cuello mientras él me taladraba con la mirada. 

– Te gustará saber que en la subasta se va a vender un brazalete de diamantes muy especial. En su día perteneció a Allison Blake. Tu madre. Creo recordar que lo llevaba puesto cuando murió… Estoy deseando ver dónde termina su preciada joya… 

Apreté la mandíbula tanto que empezó a dolerme. Grossman reparó en ello y rió con una carcajada sardónica. 

Será un placer recibirte en mi casa, Kyle. Así podremos… conversar tranquilamente. Por los viejos tiempos.


*¿Qué os ha parecido, os llama la atención?

12 comentarios

  1. La verdad que tiene muy buena pinta, desde que vi el primero me llamó bastante el argumento, pero nunca me decidí y de momento lo dejo pasar. Ya contarás que tal y disfruta de la lectura!
    Besos desde el palomar 🐦

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  2. Holaaa!
    Es un libro que me llama bastante la atención y justo hoy lo he añadido a mi lista de pendientes. Esta bien saber esas curiosidades, sobre todo estoy viendo últimamente muchos autores que confiesas que les cuesta mucho poner los nombres a los personajes.
    Un beso =)

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  3. Estoy deseando leerlo, el primero me encantó y a ver que nos depara esta nueva historia de Zero :)

    Besos!!

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  4. Estoy deseando leerlo, el primero me encantó y a ver que nos depara esta nueva historia de Zero :)

    Besos!!

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  5. No lo conocía pero tiene muy buena pinta :D
    Buscaré el primero a ver...
    ¡Besos!

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  6. Hola guapa :)
    Estos libros me llaman mucho la atención pero nunca me animo a leerlos ;( espero que eso no me pase este verano.
    Por cierto, el nuevo cambio en el blog es precioso, aprovecho para decírtelo aquí.
    Besos.

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  7. Hola!
    Me salto la escena inédita, el viernes vuelvo para leerla jiji Justo estoy en una lectura conjunta y estoy esperando a que llegue el viernes para poder terminar el libro jur... Con lo interesante que está...
    Un beso!

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  8. Hola guapa, me llaman mucho la atención estos libros, al principio no me atraían nada pero con el paso de los días y tras ver varias reseñas del primero creo que debería darles una oportunidad. Un beso y nos leemos.

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  9. Hola Elena!!
    Pues te digo como algunas de las chicas. Al principio no me llamaba, pero después de leer algunas reseñas me picó la curiosidad y tengo muchas ganas de leer el primero :D
    Gracias por la información y por la escena!!
    Besos <33

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  10. Lo quiero, lo quiero, lo quiero.

    Saludos

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  11. Es genial, muchas gracias por la escena y las curiosidades.
    Un beso

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  12. No sigo estos libros pero me ha gustado leer las curiosidades que nos cuenta su autora y esa escena inédita. Igual algún día me decido a leerlos.

    Gracias por la info.

    Besos Naca ;)

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